¿Eres lo suficientemente buena tal como eres?

Si eres como la mayoría de los padres, puede ser un desafío mantener la calma cuando tu hijo actúa mal. A menudo nos encontramos inundados de ansiedad y decimos..."si sigue haciendo esto, NUNCA aprenderá a...."

¡Nunca será lo suficientemente responsable como para tener un trabajo, controlar su temperamento, ser un adulto!

La mayoría de nosotros sabemos que nuestra ansiedad se interpone en el camino de ayudar a nuestro hijo a aprender y crecer. Y que dicha ansiedad proviene de un lugar implacable dentro de nosotros, proviene del miedo, de no ser una mamá lo suficientemente buena o una persona lo suficientemente buena con nosotros mismos.  Sabemos que los niños necesitan amor, y precisamente cuando peor actúan, más necesitan amor.

Pero amar incondicionalmente es difícil para la mayoría de nosotros. Elegir el amor y la bondad cuando queremos gritar puede tomar mucha fuerza.

Sin embargo, hay un secreto que hace que sea más fácil ser el tipo de padre que queremos ser. Y no tiene nada que ver con nuestro hijo. El secreto es amarnos y aceptarnos a nosotros mismos por completo. Cuando podemos bendecir incluso esas partes imperdonables de nosotros mismos con comprensión, somos más capaces de amar a nuestro hijo.

¿Quieres sentir más amor en tu corazón? ¡Dátelo a ti mismo! Amar es un verbo, una acción que tomamos. Sí, el amor puede suceder, pero solo hacemos más (y sentimos más) al regalarlo. Y solo podemos darles a nuestros hijos todo el amor que puedan tener nuestros propios corazones.

Adelante, estira tu corazón. Cada vez que te sientas mal, por cualquier motivo, ofrécete amor. Especialmente si cometiste un error real. Conoce esa imperfección con compasión. Te sorprenderás de cómo se transforma tu crianza.