¿Quieres ser más feliz?

¿Sabías que todos tenemos un punto fijo de felicidad y que sin importar lo que nos pase, tendemos a pasar el mismo nivel de felicidad durante toda nuestra vida adulta?


Pero podemos cambiar nuestro punto de ajuste. La investigación muestra que podemos desarrollar hábitos constructivos que crean felicidad: controlar nuestros estados de ánimo, hablarnos a nosotros mismos de manera positiva, encontrar alegría en los detalles cotidianos, practicar la gratitud, cultivar el optimismo, conectarnos con los demás. Ten en cuenta que la mayor parte de esto se trata de gestionar nuestros pensamientos y actitudes. Dado que toda emoción es estimulada por nuestros pensamientos, podemos cambiar la forma en que nos sentimos simplemente cambiando nuestros pensamientos.

¿Suena duro? No más difícil que tocar el piano. Como cualquier otra habilidad, requiere práctica diaria. Al principio, tendrás que esforzarte para obtener cualquier cosa que suene como música, pero en un año, no creerás cuánto más feliz eres. Entonces, ¿por qué no empezar a ser más feliz en este momento?

1. ¡Sonríe! Sonreír nos hace más felices, incluso cuando lo forzamos. Las señales de nuestros músculos faciales nos informan que estamos contentos e inmediatamente mejora nuestro estado de ánimo. Sin mencionar los estados de ánimo de quienes nos rodean, y ese circuito de retroalimentación eleva a todos.

2. Encuentra un pensamiento positivo y concéntrate en él
. No hará que las cosas "infelices" desaparezcan, pero aumentará tu sensación de bienestar y, por lo tanto, tu capacidad para manejar las dificultades con más recursos. Cada vez que notes que estás de mal humor, ofrécete un poco de ternura y revuélvete en la tristeza u otros sentimientos durante unos minutos, realmente déjate sentir. Luego, sigue adelante conscientemente. Tome una respiración profunda, recuérdate a ti misma que siempre puedes volver a estos sentimientos más adelante, y encuentra algo positivo que esperar.

3. Pon tu energía en marcha.   Nada levanta mi ánimo como una pelea de almohadas con mis hijos. O podrías probar un juego improvisado en el que intentas quitarte los calcetines. Cualquier actividad física pone en marcha tus endorfinas y mejora tu estado de ánimo. Si incluyes una buena conexión con otras personas, es incluso más efectivo.

4. Ríete. El viejo dicho de que la risa es la mejor medicina resulta ser cierto. ¡Cuanto más nos reímos, más felices somos! Entonces, la próxima vez que tu y tu hijo quieran sacudirse los estancamientos, ¿qué tal un maratón de películas de comedia?